El de hoy es un mundo complicado y su complejidad no se limita al microprocesador, el reactor nuclear o la lanzadera espacial. Todas y cada una de las áreas del quehacer humano se han desarrollado hasta el nivel que ha alcanzado la ciencia y la tecnología en esos ejemplos.

La misma clase de mente que es capaz de concebir esa física cuántica que ya no comprendemos puede operar con igual capacidad, inteligencia y tenacidad en asuntos de las relaciones humanas que convienen a otros intereses y necesidades; ¿pensaremos, acaso, que podremos comprender más fácilmente los vericuetos de alma humana que los del núcleo de un sistema operativo…? ¿Acaso no es lógico intuir que se invierte mucho tiempo y esfuerzo para conocer nuestra intimidad sicológica, puesto que ello redunda en mucho más poder que un caza, un misil o un submarino nuclear…?

Conservar algún control sobre el mundo (me estoy refiriendo al control que podemos ejercer nosotros, las personas de bien) demanda inteligencia, conocimientos y comprensión; no basta con tener voluntad, porque los enemigos de la libertad no se surten únicamente de “voluntad”, sino que emplean a muchos expertos y especialistas en el manejo de las motivaciones, deseos y “necesidades” de sus víctimas. Enfrentarse desarmado ante toda esa parafernalia de tecnología de control de masas, es como enfrentarse con hachas y gomeras a un Blitzkrieg, ¡debemos mejorar nuestro equipo…!

Aunque pareciera que lo nuestro, específicamente “no pasa por ahí”, afirmo que “si, pasa por ahí”, porque la gente hacia quienes estamos dirigiendo nuestro trabajo, cariño e intenciones se halla permanentemente bajo ese fuego enemigo…

Cuando en el GACW pensaron en “La radio un camino seguro”, seguramente tenían en mente algunas de las amenazas palpables a la que está expuesto un niño y supieron advertir que en la vida hay cosas que valen mucho más que una tarjeta QSL, pero no se les escapará que la principal amenaza hoy pasa muy desapercibida en nuestra sociedad, exceptuando a una minoría que por diversas razones es capaz de conservar aún, su juicio crítico.

Cuando visualizamos el abuso de drogas como capaz de aturdir la mente, desintegrar los lazos familiares, quitarle a las personas su capacidad creativa y de trabajo fecundo, cuando vemos que ellas pueden hundir al hombre en la desesperación, la ignorancia y los bajos deseos… ¿no responde esa misma descripción al modo en que la manipulación cultural está aplastando a nuestra sociedad?. ¿quién no ha quedado impresionado al leer aquel “Mundo feliz” de Huxley, solo para encontrarse con que el actual se parece yas demasiado a él?. La verdadera droga, el “Soma” del cuento, finalmente no resultó de una fórmula química, sino de una más sutil pero no menos poderosa…

Centenares o aún miles de voces de alerta de los hombres más valiosos, se alzan por todo el mundo denunciando a esta máquina que tritura nuestra vida espiritual, a pesar de ello, continuamos viendo como el proceso continúa desarrollándose y pervade toda nuestra vida. ¿Parece apocalíptico?, es posible, lo cierto es que casi todos los hombres de buen pensar coinciden en ello, y si no alcanzamos a verlo claramente es porque el mismo arte del ilusionista, amplificado por mil, hace que fijemos nuestra mirada en otras direcciones…

Los jóvenes (y no tan jóvenes) tontos desprecian la filosofía, la ciencia, la cultura y el pensamiento, como objetos “poco prácticos”, cuando no verdaderamente “inútiles”, de esa manera sus mentes quedan vacías, desnudas y sin armas para enfrentar la artillería. ¿Nuevo?, ¡qué va! a los indios se los embrutecía con alcohol, hoy ni siquiera hace falta el etanol para conseguir efectos aún más potentes y duraderos…

¿Y qué tiene que ver esto con nuestro quehacer?, que sin la menor duda perderemos la partida inexorablemente si no nos avivamos ¡y no podemos hacerlo solos!, ¡precisamos de toda la ayuda que podamos conseguir…!, pero es una buena causa, de esas que encienden el corazón de los aventureros, ¿no quedará algún Indiana Jones en algún rinconcito de nuestro Shack?

Creo que era Alves quien decía: “Miserable de mi. Porque no hago el bien que quiero sino el mal que no quiero, eso hago. Porque el querer el bien está en mi, pero no el hacerlo…”

LU6ETJ – Miguel Ghezzi (SK)